Héctor Marcos Timerman

Héctor Marcos Timerman en Argentina en Argentina

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De acuerdo con la Denuncia de Alberto Nisman de 13 de enero del 2015:

«El Ministro de Relaciones Exteriores y Culto de la Nación, Héctor Timerman, ha sido -sin duda alguna- el principal instrumentador del plan de impunidad ideado y ordenado por la Sra. Presidente, Dra. Cristina Fernández.

Naturalmente, tratándose de un plan criminal que ha involucrado a un país extranjero, el Canciller ocupaba el puesto clave para encargarse personalmente de muchos aspectos de este encubrimiento. Desde su función, transmitió a Irán la decisión del gobierno argentino de abandonar el reclamo de justicia en la causa AMIA; acordó la baja de las notificaciones rojas; signó acuerdos con la parte iraní; participó de las negociaciones, de la redacción y de la firma del Memorando de Entendimiento, pieza central del plan de impunidad. Y se involucró personalmente en la campaña de descrédito y engaño, destinada a destruir la credibilidad de la causa judicial con el fin de, dolosamente, presentar al acuerdo con Irán como la única vía apta para solucionar el caso.

El repaso concreto de cada una de sus intervenciones y aportes al plan delictivo aquí denunciado demuestra con absoluta claridad y solidez probatoria que Héctor Timerman resultó ser un actor esencial en la maniobra para lograr la impunidad prevista para los acusados iraníes. La prueba en su contra es abrumadora.

En efecto, el comienzo de su actuación criminal coincidió con el inicio de la ejecución del delito. Por orden presidencial, se apartó de la comitiva oficial que visitaba distintos países de Medio Oriente, para dirigirse a la ciudad siria de Alepo, lugar donde mantuvo, en secreto, una reunión con el canciller iraní, Ali Salehi. Allí transmitió el siguiente mensaje: “…la Argentina ya no está más interesada en resolver aquellos dos atentados, pero en cambio prefiere mejorar sus relaciones económicas con Irán… ” ffs. 131.189/131.194; Eliaschev, Pepe, “Argentina negocia con Irán dejar de lado la investigación de los atentados”, Diario Perfil, 26/03/2011, fs. 130.911/130.913; Eliaschev, Pepe, “Polémica en tomo a la negociación secreta entre Argentina e Irán”, Diario Perfil, 2/4/2011).
En este plan, Héctor Timerman comandó las tratativas con los representantes iraníes, aquellas que se mantuvieron en secreto y también las que tomaron estado público. Es decir, Timerman desempeñó un rol central en la negociación con la contraparte iraní, para convenir la impunidad definitiva de los prófugos, así como el cese de las notificaciones rojas.

Una contribución central al plan de impunidad del Ministro Timerman ha sido, sin lugar a dudas, la suscripción del Memorando del día mundial de Al Quds, simboliza la unidad de las naciones, en particular, de los musulmanes, con el fin de apoyar a los palestinos contra los Estados Unidos y el israelí.

Entendimiento en representación de la Argentina, pues se trató de una acción definitiva en la ejecución del plan criminal.

Con la firma de este acuerdo Timerman aportó el instrumento legal necesario para el plan criminal, dado que permite encubrir a los acusados de distintas maneras: a) propiciando el cese de las notificaciones rojas de Interpol (punto 7); b) garantizando impunidad mediante la instauración acordada de un procedimiento intrincado, infinito, que no conduce a nada y que solo diluye acusaciones y viabiliza desincriminación, alternativa notablemente favorecida por la ausencia total de plazos que marquen la implementación del acuerdo; y c) articulando, a través de la “Comisión de la Verdad” creada en el pacto, la desvinculación total de los imputados respecto del atentado contra la AMIA, permitiendo redireccionar la pesquisa hacia otros autores e hipótesis.

En efecto, como se ha sostenido y probado, el Memorando de Entendimiento no pretendió que los acusados iraníes declararan ante el juez y el fiscal de la causa AMIA. Todo lo contrario, se trató de uno de los medios elegidos por los socios del plan criminal para eliminar las imputaciones de la justicia argentina y para, en definitiva, garantizar su definitiva impunidad en la causa.

Además de la suscripción del Memorando de Entendimiento, otro aporte al plan criminal, por parte del Ministro Timerman, ha sido la concreción de otros acuerdos de carácter secreto, que incluyen -justamente- el cese de las notificaciones rojas, y también conceden beneficios mayores como, por ejemplo, que el ex Ministro de Defensa, Ahmad Vahidi, aun con el acuerdo vigente, jamás se presentaría ante el juez de la causa.

Existen comunicaciones telefónicas obtenidas de intervenciones judicialmente dispuestas que dan cuenta de estos acuerdos al hablar, por ejemplo, de que “estaba firmado algo, donde estaba el tema de las cautelares también” (Comunicación del 11/5/2013, abonado 11-3238-4699, Archivo B-1009-2013-05-ll-083146-8.wav, CD 0022). O cuando, en relación a la noticia que informaba que Vahidi no sería interrogado a pesar de lo previsto en el Memorando, el referente local de Irán, que evidentemente contaba con información de primera mano, manifestó: “…es pescado podrido, después hablamos personalmente….está dentro del marco es o…. se sabía…. es más profundo todavía… ” (Comunicación del 12/2/2013, abonado 11-3315-6908, Archivo B-1009- 2013-02-12-100525-14, CD 282). Y como si todos estos indicios no fueran suficientes, el propio Canciller Salehi hizo referencia a la existencia de otros acuerdos secretos con Timerman (“Tehran insists accord with Argentina includes Interpol lifting red notices against Iranian suspects”, Mercopress, 19/03/2013).
Luce evidente que el compromiso de Timerman, por orden de la Sra. Presidente, fue gestionar el cese de las notificaciones rojas de Interpol, dado que se trataba del interés primordial de Irán para firmar el acuerdo. El apego a la legalidad del Organismo Internacional de Policía Criminal frustró este primer objetivo delictivo de los autores de este plan de impunidad.
Cuando, por fortuna, Interpol intercedió a tiempo para evitar el cese de las prioridades de búsqueda, informando: “…La Oficina de Asuntos Jurídicos de la Secretaría General de Interpol manifiesta que dicho acuerdo [en referencia al Memorando de Entendimiento entre Argentina e Irán] no implica ningún tipo de cambio en el estatus de las notificaciones rojas publicadas en relación a los crímenes investigados en la causa AMIA…” (Nota N° LA/35678/47/3.1/EGI/tsa, Consejería Jurídica, Secretaría General, Organización Internacional de Policía Criminal, 15/03/13), el Canciller Timerman realizó nuevas acciones destinadas a favorecer el plan criminal y en el mes de mayo de 2013 se reunió con el Secretario General de Interpol, Ronald Noble, en Lyon, Francia, para lograr que Interpol tome en cuenta el acuerdo bilateral y, de tal manera, acceda a conceder la baja de las citadas prioridades de búsqueda, aunque públicamente comunicó lo contrario (Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, Comunicado de Prensa N° 122/13 del 30/5/2013; Interpol, “La visita del canciller argentino a Interpol se centró en la colaboración policial internacional”, 30/05/2013).

En ese contexto, los representantes iraníes hicieron notar su disconformidad por el fracaso en la baja de las notificaciones rojas: “…hay un poquito de desazón de allá… Desazón…Me parece que el ruso este de mierda [en alusión a Héctor Timerman] se mandó alguna…estaba firmado algo, donde estaba el tema de las cautelares [en referencia a las notificaciones rojas] también…”; “…Timerman no cumplió con algunas cosas. Esto es así de claro. No cumplió con algunas cosas… ” (Comunicación del 11/5/2013, abonado 11-3238-4699, Archivo B-1009- 2013-05-ll-083146-8.wav, CD 0022 y Comunicación del 20/5/2013, abonado 11-3238-4699, Archivo B-1009-2013-05-20-111124-8, CD 31).

El Ministro realizó nuevos aportes al plan y en noviembre de 2012, volvió a reunirse con Noble a quien informó de la continuación de las tratativas entre ambos países, en tomo al memorándum (Interpol, Comunicado de Prensa: “La seguridad mundial, eje de la visita a Interpol del Ministro argentino de ”, Lyon, Francia, 26/11/2013). La intención fue clara: informar a Noble que el Memorando de Entendimiento entre ambos países avanzaba fue una forma sutil e indirecta de solicitar que Interpol reviera su postura y accediera a dar de baja las notificaciones rojas de los iraníes.

Sin obtener el resultado anhelado y prometido, el ministro argentino cambió de estrategia e intentó convencer a los iraníes de que las notificaciones rojas cesarían luego de las audiencias. Al respecto se informó: “…En diálogo con su par iraní, Javad Zarif el canciller Timerman consideró que las circulares rojas caerían automáticamente en cuanto el juez que investiga el atentado, Dr. Rodolfo Canicoba Corral, les tome declaración en Irán a los cinco acusados…'” (Di Natale, Martín, “La negociación con Irán, empantanada por la lista de Interpol”, La Nación 8/12/13).

Ahora bien, como quedó claro en esta denuncia, el plan de impunidad no solo necesitó de un camuflaje jurídico, sino también de una estrategia discursiva y mediática para impedir que surja a la luz su oculta finalidad criminal. En este necesario ocultamiento Héctor Timerman también desempeñó un rol fundamental.

En efecto, cuando las negociaciones ya habían tomado estado público, debieron extremarse los cuidados para que nada detenga la ejecución del plan criminal. En ese tren de precauciones que favorecieron la comisión del encubrimiento aquí denunciado, Héctor Timerman abusó del secreto propio que pueden gozar las tratativas diplomáticas para ocultar los avances del plan delictual y, emitió comunicados desde la Cancillería Argentina, para engañar a la opinión pública sobre el contenido de las negociaciones, a fin de garantizar que nada detenga el curso criminal que estaba por culminar.

Al inicio de dicho proceso, ambos ministerios emitieron un comunicado conjunto donde dijeron haberse comprometido a explorar mecanismos legales que no estuvieran en contradicción con los sistemas legales de Argentina e Irán (Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, Información para la Prensa 313/12, del 27/9/12). El resultado de estas tratativas fue, justamente, el Memorando de Entendimiento, que luego sería declarado inconstitucional por la Sala I de la Excma. Cámara en lo Criminal y Correccional Federal (CCCF, Sala I, CFP 3184/2013/CA1 “AMIA s/Amparo Ley 16.986, 15/05/2014, Juzgado N°6- Secretaría N°ll), lo que evidenció la contradicción con lo anunciado por el Canciller Timerman, en tanto el instrumento jurídico ha vulnerado flagrantemente el sistema legal argentino.
En otro comunicado, antes de suscribir el acuerdo, la cartera a cargo de Timerman afirmó: “…El Gobierno Nacional ratifica que el único compromiso es con las víctimas y el derecho de sus familiares a hallar en la verdad y en la justicia la reparación debida. Argentina reafirma que en dicho objetivo no hav lugar para intereses seopolíticos. ni propios, ni ajenos…” (Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, Comunicado de Prensa N°360/12, del 31/10/2012, el subrayado es propio). Justamente, como aquí ya se ha probado holgadamente, uno de los intereses centrales de la maniobra criminal ha sido la voluntad de acercamiento geopolítico con Teherán, conforme lo decidiera la Sra. Presidente.

Está claro, entonces, que el canciller Timerman obró de mala fe para concretar el plan de impunidad y no tuvo inhibición alguna para realizar acciones ulteriores tendientes a favorecerlo. El dolo que lo caracterizó en toda esta maniobra criminal se puso de manifiesto, por ejemplo, tan sólo dos días después de firmado el Memorando, es decir, el 29 de enero de 2013, cuando el ministro intentó un acercamiento reuniéndose con las entidades comunitarias judías que habían expresado su rechazo al pacto. En esa oportunidad, tal como lo declaró el entonces Presidente de la AMIA, Sr. Guillermo Borger: “…el canciller está dispuesto a generar una nota aclaratoria, una nota anexa con todos estos interrogantes y que él mismo suscribirá…” ( de Borger a la Agencia Judía de Noticias, “Borger después de la visita de Timerman a la AMIA”, 29/1/13). En un comunicado oficial, AMIA plasmó el compromiso asumido por el Canciller Timerman de confeccionar un anexo al Memorando que asegurara que las audiencias en Teherán fueran indagatorias conforme lo prevé el derecho argentino, que fueran recibidas por autoridades argentinas y que el proceso previsto en el acuerdo no hiciera caer las notificaciones rojas de Interpol. AI respecto, Memoria Activa emitió otro comunicado dando cuenta del mismo compromiso (“AMIA informa a la opinión pública sobre las conclusiones de la reunión mantenida con el canciller Timerman en el día de ayer”, Prensa Judía, 30/01/2013; “La AMIA pide que las promesas de Timerman sean anexadas por escrito al acuerdo original”, Clarín, 30 de enero de 2013; Comunicado de Memoria Activa a la opinión pública, del 31 de enero de 2013).

Pese a todo ello, luego de estos comunicados, el Canciller negó haberse comprometido con víctimas, familiares y dirigentes comunitarios a tramitar un anexo al acuerdo (“La AMIA pide al gobierno que rehaga el memorándum con Irán”, La Nación, 1/2/2013; Capiello, Hernán, “Timerman se molestó con la AMIA por sus exigencias”, La Nación, 1/2/2013). En otras palabras, a pesar de lo expuesto y burdo de esta promesa incumplida y negada, Héctor Timerman estaba operando para facilitar y ocultar la maniobra delictiva, aún a costo de su reputación pública.

En la tarea de desprestigiar a la investigación judicial, Héctor Timerman volvió a cumplir un papel determinante en esta fase específica del plan delictivo realizando aportes constantes, como en ocasión del tratamiento parlamentario del acuerdo, cuando señaló: “…Por primera vez hay un compromiso por escrito de Irán…para que la causa AMIA pueda salir de la total parálisis en la que se encuentra”, para luego agregar “…proceso judicial en curso, que no ha tenido avances de ningún tipo en los últimos años” (Versión taquigráfica del Plenario de las Comisiones de Relaciones Exteriores, Asuntos Constitucionales y de Justicia y Asuntos. Penales de la Cámara de Senadores desarrollado el 13 de febrero de 2013 y Versión taquigráfica del Plenario de las Comisiones de Relaciones Exteriores, Justicia y Asuntos Constitucionales de la Cámara de Diputados, Congreso Nacional, desarrollado el 26 de febrero de 2013).

En otra oportunidad, declaró: “…Me ofende que Ud. invente lo de los intereses económicos… ¿Cómo voy a hacer algo que está prohibido por las Naciones Unidas?…porque hay económicas impuestas por las Naciones Unidas, de las cuales Argentina es suscripta, que impiden el comercio con Irán más allá del que se está realizando, que es en granos, y eso no lo hace el gobierno argentino….lo hacen las empresas privadas…” (Tenembaum, Ernesto, Tierra de Locos, entrevista a Héctor Timerman, 18/2/13).

Más allá de que lo afirmado no es cierto y contradice otras declaraciones públicas del propio Timerman, estas manifestaciones se dan de bruces con la prueba directa que aquí se presenta, donde se constató que el Poder Ejecutivo integrado por el canciller Timerman negociaba secretamente con Irán la compra petróleo y la venta de carne y granos, y además, cabe señalar que de esas tratativas participó uno de los prófugos de la causa AMIA: Mohsen Rabbani.

Ejemplo de ello corresponde mencionar la comunicación interceptada en mayo de 2013, de la que intervino Rabbani, a quién se le informó: “…hoyparticipamos de una reunión con el Ministro de Planificación De Vido, en donde él está dispuesto a mandar a las máximas autoridades de YPFpara arreglar con la Islámica y la transacción puede ser a través de granos y a través de otras cosas…bueno es cuestión de verlo”, a lo que Rabbani respondió: mándeme para que evalúe”. Luego de evaluarlo, Rabbani contestó: “…aquí hay algunos sectores del gobierno que me dijeron que están listos para vender petróleo a la Argentina, vender tractores…y también comprar armas…'” (Comunicación del 20/5/2013, abonado 11-3238-4699, Archivo B-1009- 2013-05-20-114842-2, CD 31 y del 28/5/13, abonado 11-3238-4699, Archivo B-1009-2013-05-28-155549-2, CD 39).

Mientras la justicia argentina bregaba por lograr la detención de los acusados por el atentado para poder someterlos a un juicio justo y mientras los familiares y sobrevivientes aguardaban con ilusión la llegada de ese momento, el canciller Timerman y la Presidente Fernández mantuvieron negociaciones secretas con uno de los prófugos buscados y, en simultáneo, se ufanaban públicamente de estar colaborando para el avance de la causa.

Otra contribución a la maniobra delictiva denunciada se advirtió en el rol que desempeñó Timerman en relación a la puesta en escena en la que se pretendió engañar a la opinión pública sobre aspectos relativos al acuerdo. Fue Timerman quien comunicó que la reunión con su par iraní nacía de un pedido de Teherán, en respuesta al discurso presidencial ante la Asamblea General de Naciones Unidas, cuando -en realidad- se comprobó que “…la reunión se hace de apuro a pedido de Cristina…” (Comunicación del 27/9/13, abonado 11-3238-4699, Archivo B-1009-2013-09-27-115448-6, CD 161). Y fue Timerman quien, sin la compañía de su par, comunicó la aprobación interna del acuerdo por las autoridades iraníes, es decir, un acto de gobierno del iraní.

Resumiendo, quien debería velar por los intereses de todos los argentinos en materia de relaciones exteriores, se encuentra involucrado en la ejecución de un ominoso plan de encubrimiento ideado, planificado e instrumentado para dotar de impunidad a los acusados iraníes por el caso AMIA y desvincularlos de forma definitiva de la investigación por el atentado.

En esta tarea, ha faltado a sus deberes de funcionario público, conforme lo requiere el alto cargo ministerial que ostenta y lo exige la Ley de Ministerios de la Nación; ha infringido la ley penal, incurriendo en múltiples conductas delictivas; ha avasallado la actuación de la justicia argentina de los últimos ocho años, efectuando concesiones que echan por tierra los logros obtenidos en el marco de una causa sumamente compleja; ha engañado y mentido a dirigentes comunitarios, a las agrupaciones de familiares de víctimas del atentado, a los sobrevivientes, a legisladores nacionales, a la prensa y a la sociedad argentina toda, no dudando en tergiversar la realidad, con el objeto de ocultar el plan criminal del que participó. Estas conductas merecen el máximo reproche y la aplicación rigurosa de las leyes que han sido violadas.»

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